LA AUSTERIDAD EN ESPAÑA, HASTA CUANDO?

El pasado viernes, día 22 de febrero de 2013, el vicepresidente y comisario de Asuntos Económicos, el finlandés Olli Rehn, sembró dudas sobre el escenario que presenta el Gobierno de España en relación a la salida de la crisis. A pesar de los signos de mejoría en los mercados, viene una recesión aún más profunda en 2013, un paro más y más elevado y sobre todo un déficit y una deuda pública que se resisten a caer desde las alturas a pesar de todos los esfuerzos (ver EL PAÍS de esa fecha).

Las medidas de austeridad que Europa ha marcado para los países del sur, entre los que se encuentra España, o no han sido oportunas o aún son insuficientes. Estas son dos conclusiones que podríamos sacar de los resultados derivados de la aplicación de esas medidas de austeridad. Yo me quedo con la primera.

La Economía es un instrumento al servicio de la Política y no al revés, que es lo que parece apreciarse de las escasas y torpes medidas políticas que se están aplicando en esta crisis, tanto a nivel global europeo como en España. No puede ser que seanlos Mercados” los que marquen la Política Económica que más conviene a los países que más están sufriendo la crisis. Las políticas encaminadas a “contentar a los Mercados” son políticas cortoplacistas que no hacen sino agravar los efectos de la crisis y que plantean serias dudas sobre si, en el largo plazo, conseguirán sacarnos de ella.

Una economía estable a largo plazo lleva implícita una tendencia de moderado crecimiento, con ciclos de crecimiento o recesión en el medio plazo relativamente moderados. Es la Política quien controla el “vehículo” de la Economía de un país, en el que todos viajamos. El gobierno de ese país es quien lo conduce. La velocidad de ese vehículo es el nivel de vida del país, que pasa por momentos de aceleración y de frenada según las circunstancias de la vía por la que circula.

Cuando parecen condiciones de entorno favorables (como las vividas en los años anteriores a la crisis), se trata de una pendiente en la que acelerar sería suicida. Estos años de crisis configuran una cuesta que invitaría más a apretar el acelerador que el freno, si queremos mantenernos a una cierta velocidad. Es evidente que quienes han conducido el vehículo de la Economía española en los últimos años lo han hecho aplicando criterios opuestos a los que éste símil nos lleva.

Una decena de expertos señala que Bruselas se equivoca al imponer sus recetas porque provocan un sufrimiento innecesario (ver EL PAÍS del 24 de febrero de 2013). Estos expertos son economistas de prestigio mundial, entre los que se encuentra el Novel de Economía Paul Krugman. Se refieren a las recientes declaraciones de Olli Rehn, como líder de la Comisión de Asuntos Económicos de Europa. A continuación destaco la opinión de algunos de ellos.

Paul de Grauwe, profesor de la London School of Economics: “Parece que el liderazgo de la Comisión funcione en una realidad alternativa, totalmente dependiente de los intereses a corto plazo de los bancos, distante e indiferente de las consecuencias de sus políticas y con unos pronunciamientos públicos propios de análisis de la situación muy torpe”.

Paul Krugman, profesor universitario y premio Nobel de Economía: “¿Cuál es la respuesta de Rehn a las desastrosas noticias que llegan de Europa? ¡Que tenemos que dejar de molestar con estos estudios económicos, porque están minando la confianza en la austeridad! Estos síntomas de desesperación son gratificantes. Por desgracia, esta gente ya ha hecho un daño tremendo y todavía tienen poder para seguir haciéndolo”.

Desmond Lachman, profesor de Georgetown: “Los datos de crecimiento confirman que la economía europea se contrae más rápido de lo esperado. El panorama en España e Italia es aún más deprimente. La Comisión es responsable por su insistencia en un ajuste fiscal demasiado rápido. Ha sido muy lenta en extraer la conclusión que sí supo ver el FMI: la austeridad excesiva con el euro como camisa de fuerza es contraproducente”.

Dani Rodrik, profesor en Harvard de Política Económica Internacional: “La Comisión se ha estado engañando a sí misma con la ilusión de que las reformas estructurales que ha defendido pueden impulsar la economía en medio de una caída en picado de la actividad, que, por supuesto, se ha agravado por las medidas de austeridad que ha forzado. Los últimos datos publicados tan solo confirman esto. Europa necesita urgentemente una estrategia de crecimiento para reactivar la demanda”.

Charles Wyplosz, profesor de Economía Internacional en el Graduate Institute de Ginebra: “No entiendo cómo alguien puede sorprenderse de los datos que estamos viendo. La austeridad crea recesión. La Comisión no reconocerá que esta política impide acabar con la depresión. Por eso elaboran previsiones políticamente correctas, sabiendo perfectamente que luego tendrán que sorprenderse cuando no se cumplan. Y en esas estamos”.

Son suficientes y autorizadas opiniones. ¿Qué asesores tiene la Comisión de Asuntos Económicos de Europa? ¿Los Mercados? ¿La Banca?

El Fondo Monetario Internacional (FMI), en su informe de octubre de 2012 revisado en diciembre, se refiere a los datos fiscales de las principales economías mundiales. En relación al endeudamiento, presenta los datos consolidados desde el año 2008 hasta el 2011 y las proyecciones de sus expertos desde el año 2012 hasta el 2017. Estos datos se recogen en el gráfico siguiente, del que podríamos extraer algunas conclusiones:

El endeudamiento de España en el año 2008, nada más iniciada la crisis estaba en torno al 40% del PIB, mientras que en la zona euro estaba al 70%. Este dato nos indica que España estaba relativamente mejor posicionada para enfrentarse a la crisis que la media de la zona euro. También nos invita a pensar que las “alegrías” durante la etapa de crecimiento parece que fueron menores en España.

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Entre los años 2008 y 2011 crece la deuda en toda la zona euro, pero más en España al reducirse el diferencial en unos 5 puntos respecto al PIB. Esta evolución corresponde a la segunda etapa de gobierno del Sr. Zapatero, tiempo en el que se debieron aplicar cambios estructurales que frenaran la evolución de la deuda.

Es llamativo el incremento de la deuda durante el año 2012 que, aunque se trate de una proyección, debido a lo avanzado del año cuando se realiza, es bastante verosímil que alcance el 90%. Ya estamos al nivel de la zona euro. Este año ha sido el primero del gobierno del Sr. Rajoy, caracterizado por los estrictos ajustes realizados siguiendo las directrices marcadas por Europa, tanto vía ingresos como vía gastos.

Las proyecciones para los años sucesivos, hasta el 2017, muestran una desaceleración del crecimiento de la deuda que tiende a estabilizarse sobre el 100%, al contrario que la media de la zona euro que presenta una senda descendente. Estas expectativas para España son poco halagüeñas.

Si no somos capaces de reducir la deuda, es que nuestro excedente apenas cubriría el servicio de la misma (los intereses a pagar año tras año). Esta situación sería insostenible a largo plazo, por lo que confío en que nuestros gobiernos actuales (europeo y español) apliquen políticas que desmientan este pésimo escenario que pinta el FMI.

En lo que concierne al gobierno europeo, unas políticas deben favorecer el consumo terminando con las medidas de austeridad y otras deben ir encaminadas a moderar la prima de riesgo que pesa sobre los países del sur de Europa. El resultado sería aumentar el excedente de esos países y reducir el servicio de la deuda, dos componentes que ayudarían a reconducirla a valores previos a la crisis. El gobierno español debe corregir determinadas deficiencias estructurales y abandonar la política de recortes salariales, de dudosa eficacia cuando no puede acompañarse de control sobre los precios.

Francisco Vicente Valero
Dr. En CCEE y EE

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