LA LUZ AL FINAL DEL TÚNEL DE LA CRISIS ECONÓMICA ESPAÑOLA

La expresión que da título al presente artículo la estamos oyendo y leyendo en los últimos meses con cierta frecuencia. Se trata de una metáfora a la que se recurre cuando queremos expresar que algo “malo” está concluyendo, pero tenemos aún incertidumbre sobre cuánto tardará en hacerlo. Me estoy refiriendo a la evolución de la economía española. Pero, ¿hay algo de cierto en ella?

Son muchos los artículos de prensa de fechas recientes que se refieren a la evolución de la economía española con esta metáfora y también discurso de políticos, del gobierno actual, como es natural. Siendo éste un artículo más que se refiera a tan cacareada metáfora, y sin dejar de ser una expresión subjetiva sin fundamento técnico ni científico, se cimentará en el reciente informe del FMI (Fondo Monetario Internacional).

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En su informe, el FMI, analiza la economía mundial dando sus proyecciones sobre el global del año en curso y sobre el próximo año 2014. En particular me referiré a algunas proyecciones sobre la evolución de la economía española para el año 2014, de donde tomaré argumentaciones para la utilización de la referida metáfora. Destacaré las proyecciones siguientes:

1)    Proyección sobre el PIB: crecimiento del 0,2%.

2)    Proyección sobre la deuda pública: 99,9% (sobre el PIB)

3)    Proyección sobre el IPC: subida del 1,5%.

4)    Proyección sobre el saldo de la balanza por cuenta corriente: superávit del 2,6%.

5)    Proyección sobre el desempleo: el 26,7% (ligeramente inferior al del 2013).

Es de destacar que estas proyecciones son menos optimistas que las del gobierno español y que las de otros organismos, como las de la OCDE, que se sitúan a medio camino entre las del FMI y las de aquél. Como es natural, el gobierno español trata de infundir cierto optimismo en la opinión pública que es una condición necesaria para la recuperación económica. Los gobiernos anteriores también lo han hecho, mientras eran criticados por la oposición de turno. Triste espectáculo de la clase política española, pocas veces de acuerdo en algo.

Tomando las proyecciones del FMI, aunque modestas, todas, excepto la deuda pública, son positivas para la economía española. Esta viene aumentando aunque la tendencia es a estabilizarse sobre el 100% del PIB en los años sucesivos. Significa que la economía española no generará riqueza suficiente para reducir la deuda acumulada a niveles sostenibles a medio plazo. Parece que no logramos romper el círculo vicioso en que nos encontramos: Un abultado servicio de la deuda (intereses a pagar) por la alta prima de riesgo, que solo bajaría si bajase la deuda pública y aumentase la confianza en la economía española.

Volvamos a la metáfora. Las proyecciones del FMI invitan a pensar que estamos en la senda que nos conducirá a la salida de la crisis (salida del túnel), por lo que alguna luz podríamos ver al fondo. Aún admitiendo que se ve la “luz al final del túnel”, solo habremos salido de la crisis cuando estemos en condiciones de ver la “luz desde el final del túnel”. Efectivamente, para que esa luz no sea un espejismo, a la salida del túnel debemos encontrar la amplitud suficiente que nos permita el despegue y no tinieblas. Entonces habremos abandonado el túnel y estaremos iniciando la senda del verdadero crecimiento económico, con disminución del desempleo y de la deuda.

La principal causa en que se fundamenta el tímido crecimiento para el año 2014 es el saldo positivo de la “balanza por cuenta corriente” (exportaciones menos importaciones). Esto nos da cierto margen para la mejora del consumo interno sin incurrir en los tradicionales desequilibrios por este concepto. El consumo interno mejorará vía crecimiento del empleo y de la confianza en la economía española del sector de la población que mantiene su empleo. Actualmente, una gran parte de los recursos generados por la economía española se aplican a pagar la deuda privada acumulada, resultado de los consumos y de las inversiones del pasado. Y lo seguirán haciendo en el futuro. Este es el principal lastre para el crecimiento del consumo interno, que solo sería aliviado si fluyera el crédito. ¿Qué es necesario para que fluya el crédito? El gobierno nos está trasmitiendo que el saneamiento bancario (rescate) está llegando a su fin, incluso declaraciones de algún mandatario europeo califica de “modélica” la evolución del saneamiento de la banca español, estando en condiciones de superar las pruebas de solvencia necesarias para una futura unión bancaria. Esto es una condición necesaria para que fluya el crédito, pero se requiere algo más y es que se frene la tasa de morosidad que ya está próxima al 13%.

Para explicar una tasa de morosidad tan alta se suele recurrir al argumento del desempleo, ya que las familias que lo sufren no pueden hacer frente al pago de sus deudas. Sin duda, pero no debemos olvidar la responsabilidad del sector bancario cuando otorgó los préstamos que ahora no puede recuperar. Esto ya no tiene remedio, pero el primer argumento, el desempleo, si realmente llega a su fin dejará de contribuir al incremento de la tasa de morosidad. Se espera que a lo largo del año 2014 comience a generarse empleo y los bancos faciliten el crédito a quien reúna las condiciones de solvencia suficientes. Con ello cambiará de tendencia la tasa de morosidad, contribuyendo a la generación de confianza en la economía española.

Otro parámetro a tener en cuenta como argumento a favor de la “luz al final del túnel” son los precios inmobiliarios, que en promedio ya están, en términos reales, a niveles del año 2004. El informe del FMI se refiere a los países de “auge-caída”, entre los que están España y Estados Unidos. De hecho, en Estados Unidos ya ha ocurrido el cambio de tendencia, después de cinco o seis años consecutivos de fuertes caídas. En España, todos los indicios apuntan a que en el año 2014 habrán tocado fondo los precios inmobiliarios y se iniciará una recuperación, lenta pero sin retorno a los valores negativos. A ello debe contribuir la fluencia del crédito y la recuperación del empleo, volviendo de nuevo una nueva y moderada espiral alcista característica de las etapas de moderado crecimiento.

Como conclusión y si consideramos que normalmente el FMI no se ha caracterizado por su optimismo en la evolución de la economía española, las leves proyecciones que apunta en su informe para España (también para la Zona Euro en su conjunto y para Estados Unidos), nos haría pensar que efectivamente estamos ante un próximo final de este interminable túnel de restricciones debidas a la crisis y la “luz” del crecimiento, aunque leve, se ve en el horizonte. Aunque no volveremos a los años inmediatamente anteriores a la crisis, cuando se desarrolló la burbuja inmobiliaria, sí asistiremos a un escenario de mayor rigurosidad en la concesión de créditos por parte de los bancos, con una creación de empleo neto no tan alta como sería deseable y un repunte moderado de los precios inmobiliarios. Esto es lo que anteriormente he llamado ver la “luz desde el final del túnel”.

Noviembre de 2013

Francisco Vicente Valero

Dr. En CCEE y EE

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