Macro economía

COMO CUANTIFICAR LA RELACION CALIDAD-PRECIO

Todos hemos visto cómo en una misma calle pueden existir dos restaurantes, uno de los cuales está lleno de clientes y el otro bastante escaso. Seguramente pensemos que es porque el primero aporta a sus clientes una mayor relación calidad-precio. Incluso pudiera ocurrir que los precios de la carta del segundo fueran más bajos que los de la carta del primero. Está claro que no es un problema de precios. Es un problema de relación calidad-precio o “valoridad”. Si pudiéramos cuantificarla, sería posible evaluar lo que nos costaría mejorarla.

Pinchando en el link puedes seguir leyendo este artículo interesante sobre la cuantificación de la relación calidad-precio.

COMO CUANTIFICAR LA RELACION CALIDAD-PRECIO

Artículo de economía escrito por:

Francisco Vicente Valero

Dr. en Ciencias Económicas y Empresariales

FORMA DE REDUCIR LA ECONOMIA SUMERGIDA

Por “economía sumergida” se entiende ese conjunto de actividades económicas que pasan desapercibidas para el fisco. No siempre son actividades legales, por lo que los instrumentos de lucha contra la economía sumergida deben ser diferentes según la legalidad o ilegalidad de la actividad. Aquí nos referiremos solo a ese conjunto de actividades legales que escapan a la fiscalidad y que no constan en las estadísticas de la economía de un país.

En España, las diferentes fuentes que analizan el impacto de la economía sumergida sobre la economía oficial, lo sitúan entre el 20% y el 25% del PIB. Cálculo que siempre es una estimación, debido al propio concepto de economía sumergida. No obstante, muy probablemente supere el 20% de PIB y, por lo tanto, preocupante para la Hacienda Pública y para la mayoría de la población española. Si en este tema también queremos converger con Europa, deberíamos reducir nuestra economía sumergida entre el 7% y el 8% del PIB para aproximarla a la media europea, lo que supondría una aportación al PIB de unos 75.000 millones de euros.

El impacto de la economía sumergida sobre la economía de cualquier país se acentúa en época de crisis. La crisis se engendra a sí misma partiendo de una perturbación en un escenario de crecimiento mantenido. El decaimiento de la actividad (general o en un determinado sector de la economía) incrementa la competencia entre los agentes de ese sector que deben reducir sus márgenes. Esta reducción tiene un límite en el que se deja de participar en la economía oficial: dejando la actividad o pasándose a la economía sumergida. Cualquiera de estas dos opciones tiene el mismo efecto sobre la Hacienda Pública o sobre la Seguridad Social, sin embargo la segunda opción parece que tiene menos impacto social porque, de hecho, se mantiene el empleo aunque sea sumergido. Aunque sea así, no es deseable porque el empleo sumergido perjudica al trabajador a medio y largo plazo, beneficiando solo al empleador que incumple sus obligaciones con la Hacienda Pública y con la Seguridad Social. Además, participando de la economía sumergida se deja de contribuir a sufragar el funcionamiento de la sociedad a la que se pertenece, permitiendo que otros contribuyan por encima de lo que les corresponde y contraviniendo el artículo 31 de la Constitución Española.

Los instrumentos de lucha actuales contra la economía sumergida se fundamentan básicamente en la inspección y, en su caso, en la posterior sanción. Son innumerables los Reales Decretos en los que se toman medidas de lucha contra el fraude fiscal, pero ninguno parece estar logrando sus objetivos. El problema radica en que cualquier medida eficaz implicará una reducción de los ingresos de la Hacienda Pública a corto plazo, debido, fundamentalmente, a los costes de control y a las deducciones fiscales. La deducción fiscal sería un instrumento muy potente si se acompaña de otros instrumentos de control adecuados, encaminados al cruce de información entre los diferentes agentes que deben contribuir a las arcas públicas.

El acuerdo entre la Agencia Tributaria (AEAT) y la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) del 17 de febrero de 2006, es una declaración de buenas intenciones que tiene por objetivo emprender diversas acciones encaminadas a:

  • Disuadir las conductas defraudatorias, contribuyendo a la creación de una “Conciencia Fiscal Colectiva”.
  • Proteger los intereses de los consumidores y usuarios.
  • Fomentar la exigencia de facturas, generando una cultura de la responsabilidad y seguridad en las transacciones.

Me detendré en el tercer punto. La facturas son instrumentos que atienden, además de a los aspectos mercantiles de una transacción, a los aspectos fiscales. En este sentido las personas (físicas o jurídicas) que emiten facturas, son recaudadores de la Hacienda Pública. No hay recaudación si no hay factura y solo hay factura si al menos una de las partes lo solicita. Entonces debemos crear los incentivos necesarios para que exista una parte que se interese por la factura, mejor si son las dos partes las que se interesan. Cualquier transacción que no está soportada por la correspondiente factura, está fuera de la economía reglada (oficial), lo que no implica que toda la actividad del agente que debió emitir la factura sea sumergida. Así pues, las actividades sumergidas no son exclusivas de pequeñas empresas o profesionales que actúan fraudulentamente, sino que cualquier agente del mercado que provea bienes o servicios independientemente de su tamaño y actividad puede contribuir a la economía sumergida.

La actividad sancionadora, como instrumento principal de lucha contra el fraude, solo sería eficaz si fuera “cierta”, es decir, si la probabilidad de ser “descubierto” fuera relevante. O dicho de otra forma, si la esperanza matemática (probabilidad × importe de la sanción) fuera superior a la cantidad defraudada. Una actividad sancionadora “cierta” tendría unos costes desproporcionados, por lo que por mucho que se refuerce nunca será lo suficiente. Además, este instrumento sólo muestra algo de eficacia cuando va dirigido a vigilar actividades fraudulentas marginales, sobre agentes que en general cumplen sus obligaciones fiscales. El otro instrumento es la deducción en la declaración de impuestos de la renta o de sociedades, que obliga al declarante a la disposición de la factura correspondiente al objeto de su deducción. La eficacia de este instrumento exige un control exhaustivo en el cruce de datos, que la tecnología actual pone al servicio de la Hacienda Pública a costes razonables.

La factura sería un potente instrumento de control de la actividad sumergida si su exigencia fuera acompañada de un premio. En este caso, la persona que recibe un bien o la prestación de un servicio, tendría claros incentivos para exigir la factura. Pero ¿Cuál debería ser el importe del premio? Sin duda lo que ganaría exigiendo la factura frente a no exigirla: La diferencia entre la deducción a la que sería acreedor (ahorro futuro) y el IVA que se asocia a la factura (ahorro presente). En los casos en que el IVA es el tipo máximo (actualmente el 18%), la deducción debería ser superior al 18%, mostrando la máxima eficacia si el importe pudiera deducirse de la base imponible (deducción al tipo marginal).

Esta política incentivadora se está aplicando tímidamente por la Hacienda Pública, restringiéndola a cierto tipo de actividades, a contribuyentes con determinados ingresos, limitando la cantidad a deducir en el periodo y aplicando una deducción que aún puede resultar corta (ver Real Decreto-ley 5/2011, de 29 de abril, de medidas para la regularización y control del empleo sumergido y fomento de la rehabilitación de viviendas). Solo en el caso de que el agente prestador del servicio tenga incentivos para emitir la factura tendría éxito esta política, ya que el receptor del servicio seguramente prefiere ahorrarse el IVA, que es un ahorro presente. Como instrumento de lucha contra la economía sumergida tendrá poco éxito. Para que esta política tenga éxito en su lucha contra el fraude y contra la economía sumergida, la Hacienda Pública debería tener en consideración lo siguiente:

a) Ampliar la tipología de prestación de servicios a los que resultaría aplicable la deducción.

b) No poner límites a los ingresos de los contribuyentes ni limitar temporalmente la deducción.

c) Los límites de la cantidad a deducir en el ejercicio en que se practica la deducción, de existir, deberían ser más generosos.

d) El tipo de la deducción debería ser el tipo marginal de cada contribuyente (aunque aquí se ponga algún límite, por ejemplo el tipo que aplica en el impuesto de sociedades).

La Hacienda Pública debe calcular qué ingresos deja de percibir al practicar estas deducciones en el corto plazo, pero también cómo aumentan los ingresos fiscales y de la Seguridad Social a medio y largo plazo.

En efecto, la exigencia de factura por el contribuyente obligará al profesional o empresa que presta el servicio a sacar su actividad de la economía sumergida. En el largo plazo, si quiere mantener sus márgenes anteriores (cuando su actividad participaba de la economía sumergida) podría subir sus precios porque le estará ocurriendo lo mismo a su competencia (recorrido inverso que en el caso de crisis) y se vería incrementada la recaudación por IVA (la demanda no se vería afectada, dado que los costes reales para el consumidor no se incrementan debido a la deducción que puede practicarse). Por otra parte, al pasar su actividad a la economía reglada, habría contribuido a la disminución de las cifras oficiales de paro y al incremento en la de los afiliados a la Seguridad Social. Además, las prestaciones sociales de muy diversa índole habrán disminuido (por razones obvias). En resumen, en el largo plazo se habría extendido la cultura de exigir facturas (mientras se mantenga la deducción), que habría contribuido a disminuir las cifras de la economía sumergida aumentando la recaudación de impuestos (IVA, IRPF y de Sociedades), disminuyendo las cifras de paro e incrementándose las afiliaciones a la Seguridad Social.

 

Francisco Vicente Valero

Dr. En Ciencias Económicas y Empresariales

 

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EL PROCESO DE GLOBALIZACION EN LA EMPRESA

Hoy en día, podemos afirmar que las empresas de un páis no sólo centran su negocio en el ámbito geográfico donde están ubicadas, sino que se encuentran cada vez más globalizadas.

El proceso de globalización implica que todo aquello que ocurre en un país determinado, afecta a las demás empresas de los demás países. Por tanto, este proceso de globalización, está provocando que las empresas saber adaptarse a los cambios, y por tanto dotarla de mayor flexibilidad.

 

ECONOMIA - GLOBALIZACION DE LA EMPRESA

El proceso de globalización presenta una serie de oportunidades y amenazas para la empresa como son:

  • Expansión al exterior
  • Mayor competencia
  • Primacía de empresas internacionales frente a las empresas locales

Como ya hablamos en otros artículos, las operaciones de comercio exterior, no están exentas de riesgos, si no que existe incertidumbre. Sin embargo, son dos las razones principales por las que una empresa decide internacionalizarse:

- Búsqueda de nuevas oportunidades de negocio

- Aprovechar ventajas de localización

Sin embargo, existen una serie de motivos por los que la empresa toma la decisión de globalizarse, que hacen referencia a la estrategia empresarial de la empresa.,  y éstos son:

CICLO DE VIDA DEL PRODUCTO – El objetivo es superar la madurez del mercado actual en el que se encuentra la empresa.

CRECIMIENTO DEMANDA EXTERIOR - Con el objetivo de aprovechar la situación de mayor demanda y crear economías de escala.

UBICACIONES ESTRATEGICAS – El objetivo es reducir costes y estar más cercano al cliente potencial.

TAMAÑO MINIMO EFICIENTE – El objetivo es reducir costes, creando economías de escala.

CREAR SINERGIAS – El objetivo es conseguir economías gama.

COMPETITIVIDAD – El objetivo es conseguir nuevas oportunidades para la empresa

PROVEEDORES – El objetivo es estar más cerca de nuestros proveedores

 

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ESTRATEGIAS COMPETITIVAS EN LA EMPRESA

Hoy en día, las empresas más influyentes sobre la economía de un país, presentan una característica  común, son líderes en un producto o servicio, es decir, gozan de una ventaja competitiva. De ahí, que las empresas se tomen tan en serio la elaboración de las estrategias competitivas.

Una buena estrategia competitiva, le permitirá a la empresa alcanzar una ventaja competitiva en el mercado, que le hará diferenciarse de otras empresas y por tanto conseguir mejores resultados.

 

ESTRATEGIAS COMPETITIVAS - ECONOMIA

Existen dos ventajas competitivas básicas:

  • Liderazgo en costes
  • Diferenciación de productos

Es decir, que la empresa buscará estar por encima de las demás empresas de su mismo sector, ofreciendo productos o servicios más baratos o haciendo que sus productos sean exclusivos o con alguna peculiaridad que no exista en ese momento en el mercado de la oferta.

Sin embargo, las estrategias competitivas las podemos clasificar en tres:

ESTRATEGIAS COMPETITIVAS

1-  EN COSTES

Si la empresa consigue fabricar su producto, disminuyendo los costes necesarios para su fabricación, estará en una situación privilegiada, pues podrá venderlo a precios de mercado, obteniendo un beneficio mayor al incurrir en menos costes. Y si aparece un nuevo competidor en el mercado, la empresa podrá disminuir su margen de beneficio para seguir con la ventaja competitiva. Un ejemplo claro de una empresa líder en costes, es IKEA.

2 – DIFERENCIACION DE PRODUCTOS

Se trata de fabricar el producto u ofrecer el servicio, que sea capaz de hacer que la empresa se distinga del resto de competidores. De esta forma, se conseguirá que dicho producto o servicio sea percibido como único en el mercado. Con la diferenciación de productos lo que conseguiremos será que el cliente sea capaz de pagar más por el producto que ofrecemos, simplemente por el hecho de ser nuestra empresa la que ofrece un producto diferente.

3- SEGMENTACION DE MERCADOS

Se trata de elegir un ámbito competitivo, determinado en el mercado, lo que podrá afectar al campo de actividad de la empresa.

 

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ANALISIS INTERNO: FORTALEZAS Y DEBILIDADES DE LA EMPRESA

Hoy continuamos con el  análisis  estratégico de la empresa. En el último artículo de la semana pasada, os anticipamos que hoy hablaríamos del análisis interno de la empresa.

Análisis interno, a diferencia con el análisis externo, trata de dar una visión global sobre los recursos principales de los que dispone la empresa, así como medios y habilidades con las que cuenta para hacer frente a un entorno cambiante como es el mercado de la oferta y la demanda. Por tanto, la empresa tendrá que analizar qué puntos fuertes y débiles tiene, y así poder diseñar una estrategia adecuada a las condiciones que presenta.

PLANIFICACION ESTRATEGICA

Para ello, deberá basarse en:

ANALISIS FUNCIONAL

Campo de actividad, edad, ciclo de vida de la empresa, localización geográfica, tamaño, tipo de sociedad, etc. Una vez que tenemos estos datos, hay que comparar a la empresa con el competidor más fuerte, y así sabremos la potencialidad que tenemos. De esta forma, obtendremos los puntos fuertes y débiles de la empresa.

LA CADENA DE VALOR

La cadena de valor de la empresa se identifica con la desagregación de la empresa en las actividades básicas que son necesarias para que realice una venta de un producto o servicio. Es decir, cada persona o máquina que participa en el proceso de producción, aporta un valor a dicho bien, y representa un coste para la empresa. Por tanto, si el precio que los clientes están dispuestos a pagar por dicho producto o servicio, es mayor al coste de las actividades que componen su terminación, generará un beneficio para la empresa.

ANALISIS DE RECURSOS Y CAPACIDADES

Este análisis, se emplea para identificar los recursos y capacidades de la empresa, y así, saber si existen ventajas competitivas frente a otros. En primer término, habría que analizar los recursos o activos que posee la empresa como maquinaria, activos financieros, personal, tecnología, etc.

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ANALISIS EXTERNO: AMENAZAS Y OPORTUNIDADES DEL ENTORNO

Siguiendo con el análisis estratégico de la empresa, y de notoria importancia para la consecución de sus objetivos, hoy nos vamos a centrar en una parte de dicho análisis estratégico; el análisis externo.

Análisis externo hace referencia a aquellos factores exógenos a la empresa, es decir, todo aquello que es ajeno a la empresa, y que presentan una serie de oportunidades y amenazas, para la supervivencia de la empresa.

Dentro del análisis externo (DAFO), debemos distinguir:

  • Entorno general

Sería todo aquello que rodea a la empresa derivado del sistema socioeconómico en el que desarrolla su actividad principal. Por tanto, los objetivos de este análisis del entorno general, son identificar los factores que desde la perspectiva del sistema económico y social, afectan a la empresa.

Dentro del entorno general, encontramos distintos escenarios:

- Escenario económico: variables macroeconómicas o indicadores económicos (tipo de interés, inflación, déficit público, balanza comercial, tasa de paro, etc.)

- Escenario político-legal: factores reguladores como las políticas monetarias, fiscales, laborales, financieras, impuestas por el gobierno. Algunas de las decisiones políticas o legales, pueden ser favorables, como son las subvenciones, ayudas públicas y otras muchas más, con la que la empresa se puede ver favorecida.

- Entorno socio-cultural: valores, creencias, actitudes, condiciones culturales, demográficas, todas ellas son muy importantes a la hora de entrar en un mercado.

- Escenario tecnológico: englobaría todo lo relacionado con la ciencia y la tecnología.

 

  • Entorno específico

En el entorno específico, la empresa deberá de analizar aquellos factores del medio ambiente que afectan de forma singular a un conjunto de empresas, con características parecidas.

Tiene una importancia vital, pues de lo atractivo que sea el sector, en el que desarrollará su actividad la empresa, determinará su beneficio.

En este análisis del entorno específico, encontramos el modelo de PORTER, también conocido como el modelo de las cinco fuerzas. Este análisis lo que nos indica es el nivel de competencia en una industria, y esto vendrá determinado por las 5 fuerzas competitivas básicas:

  1. Rivalidad entre los competidores
  2. Poder de negociación de los proveedores
  3. Poder de negociación de los clientes
  4. Riesgo de produtos sistitutivos
  5. Competencia potencial

 

En próximos artículos, hablaremos sobre el análisis interno.

 

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TIPOS DE CAMBIO, QUE ES EL TIPO DE CAMBIO?

Hoy os vamos a hablar de un concepto muy utilizado en economía, se trata de los tipos de cambios, el mercado de divisas o mercado Forex, y daremos respuesta a la siguiente pregunta: ¿Que es el tipo de cambio?

Tipos de cambio sería la relación existente entre el valor que presentan dos divisas distintas, por ejemplo el euro con el dólar. Es decir, que el tipo de cambio es el precio de una divisa expresado en términos de otra.

Por ejemplo: 1€ = 1, 0765 $

Los tipos de cambio se encuentran regulados por los gobiernos, por razones políticas, esto supone que la formación del valor de los tipos de cambios se formen influenciados en mayor o en menor medida por las decisiones reguladoras de los estados y su intervención en el sistema de tipos de cambio.

Si existe una intervención por parte de los gobiernos sobre  la paridad del tipo de cambio, se podrían dar dos situaciones, devaluación o revaluación del tipo de cambio. Sin embargo, cuando se trata de una modificación natural, producida por la fuerza de la oferta y la demanda en el mercado de los tipos de cambios, tendríamos por un lado la depreciación, y en el caso contrario, la apreciación.

TIPO DE CAMBIO

  • Tipo de cambio libre
  • Tipo de cambio fijo
  • Tipo de cambio con fluctuación

El tipo de cambio libre, responde al valor natural que surge de la demanda y la oferta en el mercado de divisas. En cuanto al cambio fijo, tal y como su propio nombre indica, se trata de un valor fijado de antemano y que no es variable, por lo que no le afectará la volatilidad del mercado de divisas. Por último, los tipos de cambio con fluctuaciones, que estará comprendido en unos valores que no podrán ser ni inferiores ni superiores, aunque en el mercado de divisas o forex, sí lo sean.

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LAS NUCLEARES DESDE EL PUNTO DE VISTA ECONOMICO

Estos días, todos estamos pendientes de las noticias para saber nuevos datos de la situación de Japón, y del estado de la central nuclear de Fukushima. Ya se habla de una potencial crisis energética, y son muchos los debates abiertos sobre el mix energetico que debe utilizarse para el desarrollo sostenible de la economía y del país.

Desde luego, Japón como tercera potencia industrial del mundo a nivel económico, nos está demostrado que es un páis civilizado y que en situaciones de catástrofes naturales como la que están viviendo en estos momentos, saben mantener la calma.

Sabemos que todo tiene un coste económico, por ejemplo instalar un reactor nuclear suponde una inversión de entre 3.500 y 5.000 millones de euros, según datos de la patronal del sector. Lo cual supondría aproximadamente el 0,5% del PIB que registró España en 2010.

 

PRECIO DE LA ENERGIA NUCLEAR- ECONOMIA

Muchos defensores de la energía nuclear sostienen que la energía nuclear es un tipo de energía muy barata y competitiva, sin embargo, dicha afirmación no tiene en cuenta otra serie de factores, que demostrarían que la energía nuclear no es barata.

En relación a esto, he buscado una serie de datos que pueden orientarnos para darnos cuenta de que realmente es una afirmación falsa. El Consejo Mundial para las Energías Renovables ha hecho una estimación y dice que la industria nuclear ha recibido alrededor de 1 trillón de dólares (corregidos al valor actual) de dinero público en todo el mundo, mientras que el conjunto de las energías renovables no ha recibido más que unos 50.000 millones de dólares.

Por tanto, vemos que la energía nuclear es más barata gracias a las subvenciones que han dado los gobiernos para su contrucción, por lo que la inversión inicial ha sido mínima y el pay-back de su amortización ha sido tan mínimo que por eso permite ofrecer precios tan bajos.

Pero no debemos engañarnos, si las nucleares no recibieran ese dinero, que es dinero de todos, para su contrucción, el precio de la energía sería mucho más elevado que el de las energías limpias. Además, como economista, creo que se los riesgos también se deben medir, por lo que el peligro que entraña un central nuclear debe estar contabilizado a la hora de hacer el presupuesto de inversión. En ese riesgo, también incluiría el aumento del precio del uranio y del plutonio pues las reservas de ambos no son ilimitadas.

Espero que os haya servido este pequeño análisis sobre la inversión en centrales nucleares.

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SWAPS: COBERTURA DE RIESGO EN EL TIPO DE CAMBIO

El tipo de cambio se ve afectado la diferencia de la tasa de inflación y los tipos de interés de los diferentes países. Los contratos swaps, se utilizan para comprar divisas al contado y realizar una venta a un plazo futuro o viceversa.

Las exportaciones e importaciones que lleva a cabo un país, dentro del estudio de la economía internacional, tiene implícitos unos riesgos derivados de los tipos de cambio. Por tanto, para garantizar el libre comercio internacional, y  dar la garantía requerida a estas operaciones, existe la divisa.

SWAPS TIPOS DE CAMBIO

Swaps, como hemos visto, son dos operaciones simultáneas, una de compra al contado y otra de venta a plazo, o viceversa. Por tanto, existe el compromiso de recibir un cobro a futuro y el compromiso de pago a futuro. En el momento de la contratación se fijan los tipos de cambio.

SWAPS: OBJETIVOS

El objetivo de un swap es eliminar el riesgo implícito para ...seguir leyendo este artículo sobre economía »

RIESGO FINANCIERO: TIPOS

Las entidades bancarias tienen como objetivo maximizar sus ingresos, a través de las operaciones bancarias que realizan, pero siempre deben velar por minimizar al máximo el riesgo asumido.

Distinguimos en tres tipos los riesgos asociados a la operativa de los bancos:

  • Riesgo  financiero
  • Riesgo externo
  • Riesgo de información

Sin lugar a dudas, uno de los riesgos más importantes es el riesgo financiero, por lo que la entidad bancaria deberá de gestionar de una manera eficiente dicho riesgo. En esta coyuntura económica de crisis, las entidades financieras, han eludido dicha responsabilidad, es por eso que el sistema financiero ha tenido que reestructurarse y adaptarse al nuevo “Acuerdo de Basilea” con el fin de garantizar la solvencia de las entidades de créditos.

 

RIESGO FINANCIERO

RIESGO FINANCIERO: TIPOS

RIESGO DE MERCADO

Supone la pérdida a la que se ve sometida la entidad de crédito, por una bajada del precio de los activos financieros a la hora de su venta. Estas diferencias de precios son consecuencia de la volatilidad en las cotizaciones.

Existe el riesgo de precio, de tipo de interés y riesgo de tipo de cambio.

 

RIESGO DE CREDITO

Este riesgo sería la pérdida a la que la entidad bancaria se ve sometida como consecuencia del incumplimiento de la obligación del pago por parte del cliente. Es decir, por no devolver al banco la cantidad prestada más los intereses, ya sea préstamo o crédito, tal y como se determina en el contrato.

En este tipo de riesgo financiero, encontraríamos la tasa de morosidad, que sería ...seguir leyendo este artículo sobre economía »

Economía y Finanzas: Búsqueda
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